Hermanos para siempre

Acontinuación podeís leer los textos que fueron pronunciados para despedir a los hermanos cargadores en su nombramiento como hermanos honorificos.

2009

   Ser hermano de paso de la Flagelación es un honor que muy pocos pueden lograr. No obstante, aunque difícil es empezar a cargar, aún es más duro cuando te tienes que jubilar. Pero Calvito toda la vida serás, pues La Flagelación dentro de ti siempre la llevarás.
   Ahora lo vas a comprobar.
   En torno a la mesa todos cenando estamos, con ilusión de nuestra Semana Santa conversamos. Entre plato y plato, el desfile preparamos y ya en los cafés todo lo concretamos.
   Hasta el momento de la procesión muy lentos los días pasarán.
   Jueves Santo por la tarde es. Ya en el Museo los últimos preparativos se efectuarán. Vamos a salir a procesionar y los nervios empezarán a aflorar. El jefe dirá “Vamos a levantar” y dentro se oirá “Estamos”. “Una, dos, tres” y nuestro paso subirá para empezar a desfilar. Y tú, Primi, todo esto recordarás, y debajo del paso sentiremos que con nosotros estás.
   Cuando desde la acera nos veas llegar, más rápido el corazón te latirá y pensarás lo que darías por podernos acompañar. Dentro de tu paso dirán: “Ahí está Primi”. “Sobre el sitio”. Todos tus hermanos con cariño te lo bailaran, el jefe te saludará y tú, sin remedio, te emocionarás.
   Ya en la Catedral en el atrio esperándonos estarás. Todos juntos, como siempre, iremos a merendar, con la familia y los amigos la compartirás, y algún consejo nos darás para “la carrera” mejorar.
   Vuelta por la plaza mayor y la daremos con esmero, muy despacio, para que tú nos veas mejor. Los bodajos se moverán al compás, en ellos comprobarás lo bien que los Calvitos van. Y orgulloso te sentirás pensando que tus hermanos son los que mejor vuelta dan.
   Entrada al Museo, nunca vas a faltar. Mater Mea, la mejor interpretación, “oído”. Al son de sus notas tus hermanos lo bailarán, el resto echarán, se recrearán. En tu interior oirás “pa nosotros”. Entonces el banzo notarás porque el hombro quieres arrimar, ya no puedes más, y una lagrimilla echarás viendo a tu paso la puerta cruzar.
   Lo más emocionante para un semanasantero es cargar, y si es con la Flagelación ya no tiene par. Y es que, tú, Primi,
   ¡Calvito eres y siempre lo serás.!   Toño – Antonio - Primi


2010

¡Ay del noble hermano que en cada fondo, se para a pensar en el horror de llegar! La vida es eso: peregrinar hacia algún sitio, a cierto lugar; soñar con alcanzar una meta, un objetivo. Pero, cuando llegas al lugar y recoges tu cosecha, echas de menos los kilómetros, años, durante los cuales luchaste por llegar. Cervantes, tan sabio, tan sanabrés para algunos estudiosos, prefería el camino a la posada. Nunca pensamos en que este momento llegaría, en que siempre estaríais caminando, cargando con este paso tan emblemático no solo de la Vera Cruz, la cofradía más antigua de Zamora y de España, sino de toda nuestra Semana Santa. Pero lo conseguisteis, alcanzasteis la meta, el objetivo, ya entráis en vuestra particular posada, y es un momento agridulce. Amargo porque ya no volveréis a soportar el peso del calvito y de las restantes figuras que durante tantos años cargasteis sobre vuestros hombros, antaño poderosos, hoy un poco más blandos. Ahora, quizá, os pese más el alma que el cuerpo, porque aturde no volver, no tener 20 ó 30 años para levantar el grupo; no tener la fuerza de antaño para competir, para caminar, para soñar. Nos duele que nos dejéis con este peso; nos apena saber que vendrán más Jueves Santos y no compartiremos ya ni viandas ni esfuerzos. ¡No volveremos hermanos! Pero mientras nuestra memoria se mantenga viva recordaremos como hoy, en el adiós, el primer año que nos metimos debajo del paso, y las décadas que esta Flagelación conmovió a tantas generaciones de zamoranos. Porque, es curioso, nosotros cumplimos años y se nos nota por fuera y por dentro, en la piel y en el alma, pero ellos, los que están arriba, permanecen tan “vivos” como cuando éramos niños. Alma que ahora seréis vosotros, cuando cualquier tarde de Jueves Santo, salgáis a ver la procesión y a nuestro pasó. Seguro que alguna lágrima se os escapará sin que nadie se dé cuenta. En vuestra mente estará el recuerdo para los hermanos e hijos, que orgullosos os relevaron, y con el mejor hacer un baile os dedicaran.

¡¡Calvito sois y siempre lo seréis!!   Enrique – Eugenio - Fran

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